Cuando el periodismo no los favorece

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fútbol de salón

Deslegitimar a los medios porque no van en la línea de nuestros intereses se ha vuelto más común de lo que parece en Risaralda. Ahora se ataca al mensajero en lugar de responder el mensaje.

En el primer trimestre del 2025, la Gobernación de Risaralda alertó sobre presuntos hechos de corrupción en la Liga Risaraldense de Fútbol de Salón, pues algunos deportistas denunciaron que el dirigente Amed Parra Castro, estaba solicitando $ 300.000 por la vinculación al programa de subvención estatal Deportista Apoyado.

Los medios de comunicación hicieron eco de la denuncia, lo que puso en el ojo de la opinión pública la situación en dicha entidad deportiva, especialmente en quien era señalado, su presidente.

Las maniobras por parte de algunos miembros de esta liga por quitarle hierro al asunto no se hizo esperar. Julieta Castro, entrenadora de fútbol de salón y madre del denunciado salió de inmediato en defensa de su hijo. Habló por teléfono con periodistas que habían publicado y rechazó cualquier solicitud de versión oficial para contrastar la información, quiso que el tema se manejara como una «simple solicitud de recursos para arreglar una cancha».

En el 2025 igual que se informó sobre la Liga Risaraldense de Fútbol de Salón, también se informaron sobre las inconformidades al interior de la Liga de Actividades Subacuáticas de Risaralda, cuyo entrenador fue entrevistado, respondió a la necesidad de contrastar las versiones como lo demanda el periodismo. También se informó sobre las sospechas que reposaron en la Liga Risaraldense de Boxeo, sospechas contrastadas porque Cristián Henao, su anterior presidente, sí salió a dar la cara, en un claro ejemplo de responsabilidad individual.

¿El periodismo es bueno cuando nos favorece y malo cuando no?

Un año después siguen guardando silencio frente al hecho por el que Amed Parra fue denunciado por los atletas; pero la han arremetido en contra de este medio de comunicación, contra el periodista que le hace seguimiento al caso e incluso la han arremetido contra algunos miembros del sector público.

Han llegado a impulsar a otros a escribir comentarios negativos en contra de las publicaciones que a través de los entornos digitales se realizan, generando un escenario de retaliación, lo que sigue alimentando las dudas.

El fútbol de salón ha sido uno de los deportes más cobijados por el periodismo regional; no solamente en Risaralda, también en Caldas y Quindío. Esto atendiendo a su popularidad en los barrios, al gusto de los jóvenes, mujeres y hombres, por practicarlo de manera espontánea. Por eso resulta incomprensible la postura asumida por Amed Parra Castro y Julieta Castro de atacar al periodismo que les hace visibles.

Amed Parra se escondió atrás de su mamá y un año después es la hora que no da la cara para explicarle a la ciudadanía y a los atletas que lo denunciaron en ese momento, las razones que sustentaron que una entidad como la Gobernación de Risaralda se atreviera a emitir una alerta.

El mencionado, de manera frecuente utiliza los entornos online y offline para insinuar que Deporte Cafetero corresponde a intereses personales y económicos, hasta ha llegado a hacer señalamientos personales en contra del director de este medio, señalamientos que trascienden al plano personal.

Este medio de comunicación en su modelo de negocio no recibe un solo recurso económico por parte de entidades públicas y desde el 2024 opera desde Barcelona, España.

En sus seis años y siendo consecuente con su misionalidad, ha rechazado una propuesta de pauta publicitaria con la Alcaldía de Pereira (2023), al considerar que las prácticas de la entidad no van alineadas a la filosofía del medio. Y aunque año a año se han acercado varios políticos para colaborar, Deporte Cafetero siempre ha tenido la responsabilidad de decidir con quién trabajar de la mano.

En ese mismo periodo de tiempo ha colaborado en 18 eventos deportivos de talla regional, nacional e internacional, y pese a que su director es asesor en temas de comunicación en organismos deportivos y asesora a especialistas en gestión deportiva, se han delimitado líneas rojas entre el deber de informar y los servicios prestados; por eso este artículo denuncia la persecución y el resentimiento de Amed Parra Castro y Julieta Castro con este medio y el periodista que decidió publicar la denuncia.

Lo anterior no solo refleja la manera utilitarista como estos personajes conciben al periodismo, igualmente las formas de guardar silencio un año, hacer oposición a la gestión de un despacho por el simple hecho de alertar a la ciudadanía.

Querer irse en contra del periodismo que les ha ayudado a fortalecer su imagen, no solamente demuestra el mal abordaje que le dieron a la situación, desenmascara sus maneras de operar al interior del deporte.

¡No nos callaremos!

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