Fuga de talentos en el deporte regional

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Risaralda ha perdido tres de sus líderes en el sector en menos de cinco años. Voces con conocimiento, capacidad técnica, teórica, de reflexión y autoridad, ¿Qué ha pasado?

Cada cuatro años se habla de la fuga de talentos en el deporte local, el cómo deportistas son seducidos por tentadoras ofertas de otros departamentos con mayor músculo financiero. El foco de los medios posa sobre los atletas que amagan por irse, algunos logran su cometido, otros se lo replantean y conservan la calma.

Es sensato decir que no solo los deportistas deben usar la herramienta de la migración. Poquísimo se aborda la partida de personajes influyentes y auténticos aliados, ya sea porque marchan a otros sectores o porque abandonan el territorio.

Esos que logran identificar que una conversación sobre deporte y recreación trasciende a las narrativas de medallería, de la postal del podio del momento. Esos que entienden de política pública, ejecuciones de planes desarrollo y una que otra vez, se sirven un café a altas horas de la noche, en ese deseoso placer de estudiar su sector.

Jhon Hadison Aguirre Escobar

El exdirector de la Revista Semilleros Deportivos marcó un hito en la historia del periodismo deportivo del departamento. Estructuró junto a su equipo de comunicadores un modelo de producción informativa que en su momento se consideró el mejor de Colombia.

Gracias a su enfoque en la reserva deportiva, con una perspectiva de desarrollo humano, se formularon maneras de reconocer el trabajo de atletas, familiares de deportistas, entrenadores, profesionales del deporte.

Su aporte más singular fue la aplicabilidad de la comunicación para el desarrollo desde los ya ignorados géneros periodísticos. Su persistencia en humanizar al deportista en un mundo que va cada vez más rápido, impulsó circunstancialmente la visibilidad de ciudadanos que antes eran invisibles en sus comunidades.

Semilleros Deportivos que nació con sede en el suroccidente de Pereira, escaló a nivel regional y obtuvo por mérito propio coberturas de eventos internacionales; además, a pulso, ubicó su nombre como una auténtica escuela para periodistas.

Aguirre Escobar se distanció, y solo él lo sabrá, si de manera prudente, o quizá de manera imprudente de esa Risaralda que necesita desacelerar para humanizar, que necesita de voces en un entorno que se está habituando al silencio.

Gustavo Adolfo Rivera Muñoz

El exjefe de la cartera de deportes terminó su período como secretario de Deporte y Recreación de la Alcaldía de Pereira y su liderazgo asumió un rumbo distinto. Lo que fue un líder para el sector desde la función pública, se desvaneció una vez cumplido el ciclo con los XXII Juegos Deportivos Nacionales y VI Juegos Paranacionales 2023.

A Rivera Muñoz se le cuestionaron las formas; pero nunca que en su permanencia como actor del deporte en Pereira, esa visión resolutiva en temas coyunturales, en aspectos de relevancia para los gremios que integran el sector.

Fue un personaje público abierto a la prensa, congenió con esta desde que se posesionó como secretario en el período de Juan Pablo Gallo, hasta concluir en el mandato de Carlos Maya. Pese a su incidencia local, tuvo repercusión a nivel de ligas, al entablar diálogos directos con atletas de alto nivel, presidentes de ligas y políticos.

La curva descendente en el nivel de aceptación entre deportistas, entrenadores, dirigentes, personal de la medicina deportiva, jueces y otros actores se dio en el marco de los XXII Juegos Nacionales y VI Juegos Paranacionales 2023, donde hizo su mayor apuesta.

Dejó un legado de escenarios deportivos, con inversiones que tienen la lupa encima, pero que a hoy muestran la cara amable de la infraestructura deportiva en la capital risaraldense. Su determinación fue necesaria para el campo de rugby, para el complejo acuático. Sin él, hoy tendríamos elefantes blancos.

William Cano Gil

La más polémica de las ausencias es la del exdirector ejecutivo de la Liga Risaraldense de Gimnasia, quien fue acusado de presunto acoso sexual y se marchó. Hace años los señalamientos lo perseguían, hasta que lo alcanzaron.

Cano Gil se mostró como un dirigente ejemplar en el gremio de los presidentes, logró relaciones públicas de alto nivel y llegó a ostentar cierta influencia en la política municipal, donde su voz tuvo el respaldo del mismísimo alcalde de la ciudad.

William consiguió impartir conferencias al interior del departamento, promoviendo modelos de gestión a nivel administrativo, modelos que luego en el tiempo se diluyeron en la misma liga que administró.

A diferencia de los líderes antes mencionados, William Cano fue un político con vestimenta de dirigente deportivo. De manera muy sagaz logró rodearse de discípulos, en esa consigna: «Si no hago política, me la hacen». Fue influyente en la manera de leer el contexto político y comprendió como pocos, las dolencias de Risaralda en materia deportiva.

Al final las denuncias lo llevaron a derrumbar el castillo que él mismo había construido, dejando a un lado cualquier idea en el imaginario colectivo sobre su importancia al interior del gremio.

Hoy Risaralda adolece de voces reflexivas, con autoridad, voces sin libretos ni contratos, voces distanciadas de los intereses particulares. Por eso la nostalgia embarga, cuando se extraña lo que ya no se tiene.

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